Durante un viaje personal que Jorge Pérez de Lara hizo al área maya, contrajo un caso incurable de fiebre maya y decidió en ese momento poner sus habilidades como fotógrafo publicitario y de arquitectura al servicio de su pasión. A lo largo de su camino, ha tenido la increíble suerte de haber conocido y viajado con maestros y amigos de clase mundial, quienes despertaron en él un profundo interés en la epigrafía y la iconografía de los antiguos mayas. Además de disfrutar enormemente de trabajar con los objetos y las construcciones de esta gran civilización, desea que sus fotografías puedan contribuir a un mejor entendimiento de las voces de los antiguos artistas, especialmente entre aquellos que no puedan tener un acceso de primera mano a ellos.